Cráneo · Vascular
Aneurisma Cerebral: Riesgo de Ruptura y Tratamiento
Un aneurisma cerebral no es una sentencia: la mayoría de los aneurismas no rotos permanecen estables durante años y muchos se descubren de forma incidental en un estudio de imagen hecho por otro motivo. Esta guía explica qué es un aneurisma, cuándo su ruptura constituye una urgencia médica, cómo se estima el riesgo de que se rompa y qué opciones existen —vigilancia, clipaje quirúrgico o tratamiento endovascular— cuando se decide tratarlo.
¿Qué es un aneurisma cerebral?
Un aneurisma cerebral es una dilatación anormal que se forma en un punto débil de la pared de una arteria cerebral, similar a un pequeño "globo" o saco lleno de sangre. Puede permanecer sin romperse durante años —aneurisma no roto— o romperse y liberar sangre en el espacio que rodea al cerebro —aneurisma roto—, lo que constituye una urgencia médica.
Los aneurismas suelen formarse en los puntos de bifurcación de las arterias que conforman el polígono de Willis, la red arterial en la base del cerebro. Las ubicaciones más frecuentes incluyen la arteria comunicante anterior, la arteria comunicante posterior y la arteria cerebral media.
Hemorragia subaracnoidea: la urgencia
Cuando un aneurisma se rompe, la sangre se libera en el espacio subaracnoideo —el espacio que rodea al cerebro y contiene el líquido cefalorraquídeo—. Este sangrado, llamado hemorragia subaracnoidea, es un tipo de hemorragia cerebral y constituye una urgencia neuroquirúrgica grave que requiere atención inmediata.
Factores de riesgo
Varios factores incrementan la probabilidad de desarrollar un aneurisma cerebral o de que uno existente se rompa:
- Hipertensión arterial no controlada.
- Tabaquismo.
- Antecedente familiar de aneurisma o hemorragia subaracnoidea.
- Enfermedad renal poliquística.
- Consumo de alcohol o drogas.
- Sexo femenino (mayor incidencia).
Diagnóstico
Ante la sospecha de ruptura —es decir, síntomas de hemorragia subaracnoidea—, el estudio inicial es la angiotomografía (angioTC), que permite un diagnóstico rápido en el contexto de urgencia.
La angiografía por catéter (angiografía cerebral) es el estándar de referencia para caracterizar el aneurisma —su tamaño, forma y relación con vasos vecinos— antes de decidir el tratamiento.
Para el seguimiento de aneurismas no rotos que se vigilan en el tiempo se utiliza la angioresonancia, que evita la radiación y el uso de catéter en estudios repetidos.
¿Todo aneurisma no roto se debe tratar?
No. La decisión se apoya en herramientas como el score PHASES (Greving et al., 2014), que pondera la Población de origen, la Hipertensión arterial, la Edad, el tamaño (Size) del aneurisma, el antecedente de una hemorragia subaracnoidea previa por otro aneurisma (Earlier SAH) y la localización del aneurisma (Site), para estimar el riesgo anual de ruptura.
Los aneurismas pequeños y clasificados de bajo riesgo con esta evaluación pueden vigilarse con angioresonancia periódica. Los aneurismas grandes, sintomáticos o clasificados de alto riesgo suelen requerir tratamiento activo.
Opciones de tratamiento
Cuando se decide tratar un aneurisma —ya sea no roto y de alto riesgo, o roto en el contexto de una hemorragia subaracnoidea— existen dos técnicas principales:
| Técnica | Descripción | Consideración |
|---|---|---|
| Clipaje quirúrgico | Craneotomía y colocación de un clip metálico en el cuello del aneurisma para excluirlo de la circulación | Abordaje directo; útil en anatomías complejas |
| Tratamiento endovascular (coiling) | Acceso por catéter desde la arteria femoral o radial; el aneurisma se rellena con espirales de platino | Recuperación típicamente más rápida; requiere seguimiento por posible recanalización |
Recuperación
La recuperación varía según si el tratamiento fue electivo (aneurisma no roto) o se realizó tras una hemorragia subaracnoidea. En este segundo caso, la recuperación suele ser más prolongada, con riesgo de vasoespasmo en los primeros 14 días tras la hemorragia, que requiere vigilancia hospitalaria estrecha. Los tiempos exactos se definen caso por caso, según el estado neurológico y la evolución de cada paciente.
Referencias
- Wiebers DO, et al. Unruptured intracranial aneurysms: natural history, clinical outcome, and risks of surgical and endovascular treatment. Lancet. 2003;362(9378):103–110. doi:10.1016/S0140-6736(03)13860-3
- Molyneux A, et al. International Subarachnoid Aneurysm Trial (ISAT) of neurosurgical clipping versus endovascular coiling in 2143 patients with ruptured intracranial aneurysms: a randomised trial. Lancet. 2002;360(9342):1267–1274. doi:10.1016/S0140-6736(02)11314-6
- Greving JP, et al. Development of the PHASES score for prediction of risk of rupture of intracranial aneurysms: a pooled analysis of six prospective cohort studies. Lancet Neurol. 2014;13(1):59–66. doi:10.1016/S1474-4422(13)70263-1
Las cifras y criterios de esta guía provienen de la literatura citada y de la práctica clínica del Dr. López Valencia; no sustituyen la valoración médica individual.